середа, 10 липня 2013 р.

AQUELLOS MUCHACHOS DE ENTONCES


   A fines de los años 50 y comienzo de los 60, solíamos ser un grupo de  amigos que frecuentemente se reunía  en la plaza de este pueblo. En aquella época teníamos edades que fluctuaban entre los 17 y 20 años.
Fuimos unos muchachos alegres, sin grandes problemas individuales ni de grupo, buenos camaradas, solidarios y con el afán de cambiar este mundo por otro mejor, en el que cada persona sintiése que pertenecía y que tenía un lugar en él.

   Este tema era materia recurrente en nuestras conversaciones. En lo ideológico nos dividíamos en 2 bandos, unos se sentían con tener ideas afines con las ideas social cristianas y el otro bando con las ideas socialistas.

   En la fundación del Partido Demócrata Cristiano en Requínoa tuvimos participación José Modesto Arenas, Herminio Sepúlveda yo (Juan Serrano), Don Julio Ordenes, y la pieza fundamental, quien ya era un viejo falangista, Andresito Rojas. Contamos con el asesoramiento y la presencia del diputado demócrata cristiano de la región, el señor Valenzuela, oriundo de Rengo, quien era químico-farmacéutico. La reunión se realizó en el restaurante de don Julio Ordenes.

   Cuento esto, no creo que haya memoria de esta fundación y el Partido Demócrata Cristiano posteriormente llegó a ser fundamental en el gobierno de la comuna de Requínoa. Sucedió en una obscura noche de invierno del año 1960 o 1961.
  
   Las simpatías en lo deportivo este grupo de amigos, se dividía tanto por el Club Deportivo Lautaro como por el Club Deportivo Juvenil. Normalmente fuimos muy amigos, pero en la cancha  fuimos adversarios duros, pero terminado el partido la amistad se recuperaba.

CLUB DEPORTIVO
  
   Tenemos una historia de vida común, nos conocemos de toda la vida. Hemos estudiado en la Escuela 19. Aún recuerdo mi escuela, el patio, las pichangas del recreo, mi sala de clases, cuya puerta se habría hacia la calle, a mis compañeros de curso y a mi profesor, el señor Lobos.

    Después seguíamos estudiando en El Liceo San José, Josefinos del Murialdo. Mis maestros fueron el hermano Valente, el padre Juan, el padre Rino. Director era el padre Emilio Martinelli.
  
    Nuestro próximo paso en la educación fue en colegios en la ciudad de Rancagua, el Liceo de Hombres de  para algunos y para otros  el Instituto Comercial de o la Escuela Industrial.

   Terminado los estudios secundarios los muchachos inician su vida laboral en Bancos, Empresas, escuelas, o empezando a estudiar carreras universitarias, yo estudié la carrera de Medicina en la Universidad de Chile.
   
   Nuestra rutina consistía en reunirnos los fines de semana y diariamente en período de vacaciones. El punto de reunión era el banco de la plaza ubicado en la región sur oriente de ésta.

   Allí planificábamos las actividades del día, incluyendo la visita a la estación del ferrocarril (yo la encontraba bonita), La estación estaba muy bien mantenida. El paseo allí tenía el objetivo de recibir y despedir a los viajeros. Algunos de nosotros pertenecían al Cuerpo de Bomberos, participamos en todas las actividades que se realizaban.
   En las tardes y domingos nos entreteníamos jugando fútbol, sea en el Estadio Municipal o en la cancha del fundo Los Perales la cual poseía unos eucaliptos inmensos que daban una sombra maravillosa, la cual nos protegía del calor estival.

   Waldo Reyes, Oscar Mancilla y yo organizamos el primer campeonato de los barrios en Requínoa. Fue un verano, como parte de las actividades de celebración de la semana Lautarina.

   El campeonato tuvo gran éxito.
  
Las tardes de los días miércoles, sábados y domingos funcionaba el Teatro Municipal con sus funciones de cine. Todos recordamos el momento en que oíamos por los parlantes la marcha, indicando que la función estaba por comenzar.

   Alguna vez fuimos a Rancagua, al cine. Recuerdo aquella vez que fuimos a ver la película del Campeonato Mundial realizado en Suecia. Allí vimos debutar y conocimos al rey Pelé.
  
   Como Requínoa nunca tuvo una piscina, de vez en cuando en verano viajábamos a bañarnos  al río Claro, el cual queda entre el pueblo de Rosario y Rengo. Por supuesto a dedo, no siempre nos resultaba el viaje.



      Las fiestas del pueblo eran los aniversarios de los 2 equipos de fútbol del pueblo. De pequeño recuerdo que hubo una fiesta de la primavera, después nunca más. Deber de las autoridades municipales debiera haber sido crear y sostener festividades para entretener a la gente de la comuna, pues esto está incluido en la alegría de vivir.

   A los simpatizantes del Club Deportivo Lautaro les contaré que este club tuvo una rama femenina, tenía un muy buen equipo de basquetbol femenino, sus dirigentas eran Rita Farías, María Miranda, Adriana Corral ( mi mamá) y Adelaida Farías. Este grupo de damas tomaron la misión de crear tanto el himno del club Deportivo Lautaro, como su insignia y bandera. El presidente del Lautaro en esa época era don Jorge Lobos Casanello.

   Mi madre encargó a mi tío Domingo Corral, quien había estudiado arquitectura en la Universidad Católica y tenía por lo tanto dotes artísticas, la creación de la insignia. El indio de la insignia y el que está en la bandera lo considero yo muy hermoso, tiene cara de indígena. Mi tío lo creó antes que saliese el indio del colo-colo, quienes  antes tenían otra insignia , que no era el indio.

   Lo anecdótico de esto, es que mi tío simpatizaba con el Juvenil, y a algunos miembros de este club les pareció mal este gesto. Lo más probable es que encontraron muy bonita la bandera y la insignia.
  
      Requínoa debe ser el único o uno de los pocos pueblos de Chile que sus calles no llevan nombres de padres de la patria o héroes de la guerra del Pacífico.  Tienen nombres desconocidos, probablemente son nombres de dueños de haciendas del lugar. Sabemos que los hacendados creaban lugares donde se asentasen sus trabajadores. Un hecho que me hacer pensar que estoy en lo correcto es que es un asentamiento sin río ni estero en su cercanía.

   Al nombrar a cada uno de los muchachos de aquel tiempo siento que estoy rindiendo un pequeño homenaje.

   Algunos aún nos acompañan en este mundo, otros partieron, pero algún descendiente probablemente leerá este pequeño recuerdo.

   Al cerrar mis ojos voy recorriendo las calles de mi pueblo de norte a sur y de este a oeste. Así voy viendo la fachada de cada casa y recordando a cada uno de sus habitantes. Muchos de ellos fueron mis compañeros de curso, o de escuela o jugábamos fútbol en el mismo equipo o alguna actividad tuvimos en común.

    En la calle Comercio vivían los hermanos Moya (Leandro,Mariano y Fernando), René Bascuñan y sus hermanos menores, Guillermo Miranda ( primo mío y estrella de fútbol, fue jugador de Audax Italiano, aunque a él le gustaba la Universidad Católica. Fuimos compañeros de internado en el Liceo de Hombres de Rancagua), los hermanos Calquín (Enrique y Fernando).
 
   En la cuadra siguiente el chiguela Avendaño, Rolando Moreno y sus hermanos menores, Fernando Arenas ( Chancho Pirula), hermanos Correa ( Chivirico, jugamos  en segunda serie en el Lautaro, tengo una   foto de ese equipo), los hermanos Emparanza.

   En la cuadra siguiente, (la de la oficina del correo, telefónica y Banco del Estado, mi cuadra. Allí vivíamos ; Nelson Moya, los hermanos Muñoz ( Mario y José, yo (Juan Serrano), Andrés Perucich y mi amigo Jaime Díaz.



      En la cuadra de la farmacia vivía Jorge Echem.
      En la cuadra de Estación de Ferrocarriles, de la Municipalidad, Carabineros y Teatro Municipal habitaban los hermanos Lobos (Juan y Omar), y los hermanos Grande (Enrique, Jorge y Elías).

   Al final de la calle Comercio tenemos al moluco Chacón y a los hermanos González, entre ellos al primo Tronco.

   En la calle del matadero municipal, que está ubicada paralela a calle Comercio pero al poniente vivían los hermanos Bustamante ,Rosendo Vergara, Iturriaga y Aureliano Lagos.

   En la cuadra siguiente, la de la Escuela 19, vivía Manolito Vera, Kakay ( desgraciadamente no me acuerdo del apellido, pero jugamos fútbol en el mismo equipo),, los hermanos Parraguez, los hermanos Román, López.

   En la cuadra siguiente; Nolberto López, Miguel Ordenez y mi amigo Enrique Peñaloza ( quien nos abandonó muy prematuramente con gran dolor de sus amigos, especialmente yo, que había sido su compañero de curso).

   En la cuadra del Club Social vivían los hermanos Gherardelli  y Silverio.
  
   Al final, en la otra cuadra Sergio Peñaloza, mi amigo Alonso Lira y sus primos Sótero y Rodolfo.
  
   En la calle de la iglesia vivían los hermanos Corrales, Gustavo Soto y su primo Andrés,los hermanos Camalé y los hermanos Urra.

   
      En la cuadra de la farmacia vivía Jorge Echem.
  
      En la cuadra de Estación de Ferrocarriles, de la Municipalidad, Carabineros y Teatro Municipal habitaban los hermanos Lobos (Juan y Omar), y los hermanos Grande (Enrique, Jorge y Elías).

      Al final de la calle Comercio tenemos al moluco Chacón y a los hermanos González, entre ellos al primo Tronco.

      En la calle del matadero municipal, que está ubicada paralela a calle Comercio pero al poniente vivían los hermanos Bustamante ,Rosendo Vergara, Iturriaga y Aureliano Lagos.

      En la cuadra siguiente, la de la Escuela 19, vivía Manolito Vera, Kakay ( desgraciadamente no me acuerdo del apellido, pero jugamos fútbol en el mismo equipo),, los hermanos Parraguez, los hermanos Román, López.

      En la cuadra siguiente; Nolberto López, Miguel Ordenez y mi amigo Enrique Peñaloza ( quien nos abandonó muy prematuramente con gran dolor de sus amigos, especialmente yo, que había sido su compañero de curso).

      En la cuadra del Club Social vivían los hermanos Gherardelli  y Silverio.

      Al final, en la otra cuadra Sergio Peñaloza, mi amigo Alonso Lira y sus primos Sótero y Rodolfo.

      En la calle de la iglesia vivían los hermanos Corrales, Gustavo Soto y su primo Andrés,los hermanos Camalé y los hermanos Urra.


ESTADIO MUNICIPAL REQUINOA

   
      Ahora recorreremos las calles que van de cordillera a mar, desde el norte al sur.

      En la calle del estadio o del Club deportivo Lautaro, vivían los hermanos Ibarra (Mito y Lucho), hermanos Pulgar,Patito Montecinos, Gálvez, el pipa, Jorqueras,Cabezas.

      En la calle del cruce al fondo los hermanos Ilabaca ( Quico y Pocho,amigos míos).

      En la calle de la panadería vivía mi amigo Oscar Mancilla y los hermanos Banda, José María Avila, los hermanos Moyano y Suilt.

      En la próxima calle, la que desemboca en la plaza estaba la casa de Guillermo Riveros, Julio Ordenes, Hermanos Sepúlveda ( Mino, Chasca yJaime).

      En la plaza misma al costado norte vivía mi amigo José Arenas.

      En la calle del teatro recuerdo a Enrique Catalán, los hermanos Peñaloza , mi amigo Waldo Reyes y mi compadre Glayo Jorquera y su hermano Ramón.

  
      En avenida El Abra vivían los hermanos Pérez, José Miguel Padilla (mi amigo Pingolo), los hermanos Durán, el liebre Dinamarca y el Cano Ibarra.

   En Los Perales, los hermanos Soto y en El Abra, el rucio Pino y los hermanos Cárdenas.

   A los muchachos nombrados les envío un fraternal saludo y abrazo, les recuerdo con cariño, pertenecen a mi temprana juventud. 

   A los que partieron les deseo que hayan tenido un hermoso viaje y que la paz sea con ellos.

   Si el más allá no existiese, que hayan tenido una hermosa estadía en este mundo gozando del amor de la familia y del cariño y respeto de los amigos.


  
JUAN SERRANO CORRAL




  




     

    

   








                                                                    





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